El estruendo de los tres disparos hizo que los vecinos se olvidaran del calor y salieran de sus casas en plena siesta. Uno a uno se fueron horrorizando cuando, al abrir la puerta, se encontraron con un hombre muerto sobre la vereda Este de Belisario López al 1.300, en barrio San Cayetano. El cuerpo de Domingo Ángel Arrieta estaba tirado debajo de un árbol, con una herida en el costado derecho del tórax.

Las versiones eran confusas a la hora de intentar explicar qué había sucedido. Arrieta tenía 48 años y no vivía en la zona (residía cerca del Mercofrut), sino que se encontraba de paso. Según contó su media hermana Celina del Carmen Zurita, el hombre se dedicaba a hacer fletes y le estaba trasladando algunos muebles a su prima, quien estaba construyendo una vivienda en el lugar del hecho. "Cuando llegan, ahí se dan con que la casa estaba usurpada", señaló.

La Policía precisó que había tres personas dentro de la propiedad: dos jóvenes y la madre de ambos, quien viviría en la casilla de al lado. Los testigos la acusan de haberle alcanzado el arma al homicida para que le disparara a Arrieta. "Discutieron, forcejearon y después sonaron tres disparos, pero sólo uno impactó contra la víctima", agregó la Policía.

Arrieta cayó herido dentro de la casa que se disputaban. Pero cuando llegó la ambulancia del 107, el cuerpo yacía en la vereda de enfrente. De acuerdo a la versión policial, familiares de la víctima cruzaron la calle de ripio con el hombre a cuestas para intentar auxiliarlo, pero falleció casi en el acto. Los parientes de Arrieta, en tanto, afirmaron que los mismos agresores lo dejaron allí para sacarlo de la vivienda.

Insultos y lágrimas

Uniformados de la Policía Científica, de la división Homicidios y de la seccional 4° realizaron las pericias bajo el sol, ayer a la tarde. Niños, jóvenes y ancianos seguían todos sus movimientos con las miradas atentas detrás de la faja de seguridad que cercaba el lugar del hecho.

"¡Gorda p..., entregadora!", vociferaban los familiares de Arrieta, mientras la Policía sacaba a una mujer robusta de la casilla vecina. Hermanos, cuñados y sobrinos de la víctima se aproximaban a la escena del crimen. Sólo faltaba su esposa, a quien tuvieron que medicar porque sufrió una crisis nerviosa al conocer la noticia.

El matrimonio tiene cinco hijos, de tres a 15 años. "Él era un hombre muy trabajador y luchador por su familia. Cuando se quedó sin trabajo en la empresa donde estaba, se compró una camionetita y hacía fletes en el Mercofrut", relató su cuñada, Claudia Baigorria.

Mientras tanto, los policías del Área Investigativa de la seccional 4° recorrían los alrededores en busca de los homicidas. Antes de las 17 aprehendieron a uno de los presuntos agresores, un joven de 16 años apodado "Quesito". Su cómplice, en tanto, permanecía prófugo hasta el cierre de esta edición. Se trata del hermano mayor del aprehendido, un tal "Queso", de 26 años, informó el comisario inspector Luis Medina, que estuvo a cargo de la investigación junto con el comisario CándidoGalván.